¿Estudiar siendo adulto? ¡Indispensable!
No sólo el nombre de ese pariente que no vemos hace años. También el título de la película que vimos hace una semana, o el del libro que leímos hace un mes. Son las palabras que se van diluyendo. Pequeños y a veces grandes olvidos que nos preocupan y que comienzan a cobrar fuerza después de los 40 años.
Pero estas lagunas, en las que manoteamos mentalmente para no hundirnos cuando, por ejemplo, tenemos la palabra en la punta de la lengua, son parte natural del paso de los años, según los expertos. Un proceso que podemos frenar o hasta revertir, con el entrenamiento adecuado. Similar al ejercicio físico para impedir la atrofia muscular.
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